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Señas de Amor

 
 
 

La vida enseña a superarse

Entrevista a una de las autoras del libro

 "Señas de amor"

 

Patricia Díaz y Adriana  Riotorto presentaron el libro “Señas de Amor”*, en el que cuentan cómo fue criar a sus hijas sordas; dos historias tan diferentes y a su vez tan iguales. Luz Verde entrevistó a Patricia Diaz, quién nos contó un poco de su vida junto a Carolina, su hija y de cómo surgió la idea de hacer este libro.

DC- ¿Cuándo fue que te enteraste que tu hija iba a nacer con sordera?
PD- La sordera es una de las discapacidades que durante el embarazo no se detecta, sino que se detecta una vez que va creciendo el bebe. En mi caso a los 3 o 4 meses más o menos me empecé a dar cuenta que Carolina era diferente a mi otro hijo, pero no precisamente porque no escuchaba, hasta ahí no sabía que pasaba, sólo era una niña muy tranquila y que no se sentaba bien. Tampoco mantenía firme su cabeza, era una niña muy “blandita”. Luego con el tiempo aprendí que se decía hipotónica.
Empezó fisioterapia y  la fisioterapeuta la ayudaba a mantener su cabeza y a sentarse entre otros ejercicios. Eso fue durante un mes más o menos. Luego de ese tiempo, me pregunto si ella escuchaba y fue entonces cuando nos preguntamos qué sucedía, la llevamos al otorrino, le hicieron estudios y descubrimos que era Sorda.

DC- ¿Cómo repercutió en tu vida al enterarte?
PD- Hubo un antes y un después, luego de enterarnos de que era sorda. Todo cambio, nos preguntábamos que íbamos hacer para darle lo mejor, y a la vez nos preguntábamos si íbamos a poder.  Fue un duro camino, todo un proceso. En principio fue difícil, no había información para los padres, no sabíamos a donde recurrir.

DC- ¿Cómo te comunicabas con ella cuando era pequeña?
PD- En un principio recibimos la ayuda de mi tía que es maestra de sordos en el método oralista. Nos manejábamos más o menos como nos explicaba ella, mirándola de frente, hablándole cara a cara, mostrándole figuras, fotos, fue difícil. Entre casa nos comunicábamos con señas caseras, de alguna manera teníamos que comunicarnos.

DC- ¿Cuándo aprendiste la legua de señas? ¿Cómo cambió tu comunicación con ella desde entonces?
PD- Cuando Caro tenía 5 años – y luego de haber probado integrarla a los colegios de niños oyentes y viendo que no progresaba, que se nos hacía muy difícil explicarle el funcionamiento de este mundo -  la anotamos en un instituto que era especial para chicos sordos llamado “CEENDA”, que contaba con fonoaudiólogos, maestra especial y psicóloga. Fue entonces que como para ella era muy difícil hablar fonéticamente, nos aconsejaron que la inscribiera en la escuela de sordos, y fue ahí que ella cambio su forma de comunicarse. El mismo día que ingreso ya empezó a comprender el código de la lengua de señas, y como ahí mismo hay clases para la familia, empezamos con el papá de Carolina  a aprender.
Durante un año aprendimos en la escuela. El proceso de cambio de comunicación fue de a poco. Empezamos a hacer bien las señas y a sustituir las caseras por las reales y a entender más la cosa. Mientras ella iba rapidísimo en su lugar de pertenencia junto a  sus pares, nosotros íbamos lento en el aprendizaje de su lengua.

. Fue entonces al terminar el año que decidí empezar la carrera de Formación de Interpretes de Lengua de Señas. Empezamos a comunicarnos cada día mejor, le podía explicar cosas que antes no podía. Fue positivo el cambio, la carrera duro 5 años así que en el 2008 me recibí, pero no precisamente para trabajar de eso si no para comunicarnos mejor con Carolina y a su vez ayudarla con  la escuela, y demás. Soy su intérprete personal. Cabe aclarar que ella es una niña extrovertida con una gran autoestima y siempre se hace entender de alguna manera.

DC- ¿Tu hija tuvo problemas para insertarse en el sistema educativo?
PD- Si, claro,  primero porque el sistema educativo no está preparado para niños diferentes. Ni siquiera hay formación docente en el área, ya que hace más de 20 años que cerró la parte de formación de Maestros de Especiales. Se dice que hay integración y que los niños se tienen que integrar. En mi opinión los niños sordos no pueden integrarse a salones de niños oyentes porque los niños sordos tienen un problema lingüístico,  o sea que hablan en distinto idioma, por lo tanto no logran ir en el mismo tiempo que los niños oyentes. Ellos necesitan un intérprete o si no una maestra que enseñe en Lengua de Señas, que sería lo ideal. Por suerte la Escuela de Sordos durante estos últimos años ha cambiado en forma positiva. Las maestras antes no todas daban clases en lengua de señas, sino que enseñaban oralmente, pero de a poco con la ayuda de La Asociación de Padres y Amigos de Sordos del Uruguay (APASU), a la cual pertenezco, fueron entendiendo que necesitan su lengua para que los chicos puedan entender.  Las maestras se pagan el curso que se dicta en el Centro de Investigación y Desarrollo de la Persona Sorda (CINDE), y no necesitan hacer 5 años porque los docentes no ofician de intérpretes si no dictan sus clases en Lengua de Señas.
Por suerte desde el año 1996 los chicos sordos pueden ir al Liceo. Luego de un arduo trabajo de APASU, se logro incorporar intérpretes  las clases de algunos liceos: el Liceo Nro. 32, ahí es ciclo Básico, y el Liceo Nro. 35 IAVA, donde hacen 4to, 5to y 6to.

DC- ¿Cómo se les ocurrió la idea de hacer el libro?
PC- El libro se nos ocurrió en las clases de la materia Idioma Español en la cual junto a mi compañera Adriana Riotorto, también madre de una chica sorda, concurríamos como parte de la carrera de intérpretes y como hablábamos tanto las dos la lengua de señas en el diario vivir, el profesor Luis Morales (también profesor de la misma materia en el liceo para Sordos Nro. 32)  nos propuso hacer el libro.
En el caso de mi compañera, Adriana, ya había escrito un libro contando su historia para regalárselo a su hija María Emilia en el cumpleaños de 15, pero no lo había publicado. Ella le entregó ese libro al profesor para que lo corrigiera. En cambio yo,  tenía que empezar de cero a escribir mi historia y realmente no estaba preparada. El profesor me ofreció entonces hacerme una serie de entrevistas y luego escribirlo. Empezamos a reunirnos en el año 2007, él me grababa y luego transcribía en texto lo que yo contaba. Luego me lo daba a corregir y fue así que fue gestándose la idea de publicarlo. Fue entonces que invertimos en hacer el libro sin la ayuda monetaria de nadie solo el apoyo de la Intendencia Municipal de Montevideo. En cuanto juntamos el dinero lo mandamos a publicar.

DC- ¿Cuáles fueran sus objetivos al escribir el mismo?
PD- El objetivo en verdad es informativo porque ante todo no hay nada en el Uruguay que cuente cómo se vive con una persona sorda, sólo encuentras libros de otros países que son de difícil acceso. Fue así que pensamos en tantas mamás y papás que tienen hijos sordos y no saben a dónde recurrir.  Para ellos fue que lo hicimos.
Nuestro libro es dos en uno, por un lado yo cuento en forma testimonial mi vida con Carolina, y por otro lado está el testimonio de Adriana.  Contamos nuestra vida con nuestras hijas de dos formas distintas. Una es metafórica, que es la historia de Adriana y María Emilia. También hay poemas escritos a la referente al mundo del silencio de las personas sordas que fueron escritos por Adriana. En mi opinión son muy recomendables. El otro relato es la historia de Carlolina y mía, que es  paso a paso como fue el proceso de aceptación de un hijo sordo.

DC- ¿Que repercusiones tuvieron al publicar el libro?
PD- En mi caso el libro se lo regale a mis seres queridos y fue porque en verdad nadie sabe por lo uno pasa en lo largo de estos años. La interna de cada casa sólo la sabemos los  que convivimos en ella. Se enteraron de muchas cosas que no imaginaban, hubo grandes charlas y emociones, fueron momentos sensibles. A veces recibo llamadas de personas que lo leen y se conmueven, vecinos, personas que no conozco me envían mensajes diciéndome que no sabían de todo lo que vive la persona sorda ni mucho menos lo que viven las familias.

 
 
 
 Presentación de "Señas de amor"
 
 en el departamento de Soriano.
 
 
 
 
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