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Adriana Riotorto

CONCEPCIÓN DE LA PERSONA SORDA                       

                       Cuando aquel frío día de junio nació aquella beba de piel nacarada y enormes ojos almendrados nadie pudo sospechar que dos años después nuestra vida iba a dar un vuelco de tal magnitud que nada iba a volver a ser lo mismo. Ese impacto estaba contenido en un sobre que venía a confirmar lo que ya sospechábamos desde hacía tiempo, un sobre con sólo dos palabras “ anacusia bilatertal “ , palabras que , aunque ya han pasado 16 años nos siguen resultando tan difícil de entender ya que aún hoy estamos tratando de asimilar las terribles consecuencias que la sordera traen consigo  .

                          Lo primero que hicimos fue comenzar la investigación para tratar de entender los términos médicos y para ello nos instruimos, buscamos  información , pero lo real, lo que se iba a venir no constaba en  ningún libro, ningún tratado de ningún especialista en sordera nos advirtió de la gravedad de la discapacidad a la que nos íbamos a enfrentar ambo , ellos y nosotros su familia , en ningún lado pudimos obtener información y orientación valiosa ya que en definitiva somos sus educadores , los que tenemos en nuestras manos el poder de decisión , somos nosotros quienes vamos a resolver si su  educación va a ser bilingüe , si va a estar integrado a escuelas comunes , si va a tener contacto con su cultura ,etc. etc.

                          ¿ Cómo resolver de forma adecuada todo eso que va a marcar la vida de nuestros hijos para siempre sin tener la información necesaria para tomar decisiones de esa envergadura , decisiones tan definitivas , tan trascendentes?    

                         Una persona sorda no es sólo una persona que no puede oír, que podemos reparar con el uso de un audífono, la sordera es mucho más complicada que eso y lo fuimos entendiendo con el paso del tiempo ,  fuimos caminando lentamente, a los saltos, en solitario , golpeándonos sin cesar , sorprendiéndonos , sin descanso, porque cada vez que pensamos que tenemos nuestra vida dominada surge algo que nos hace decir : “ esto es la sordera “ y volvemos a empezar, reandamos el camino pero  corrigiendo los errores cometidos hasta que cometemos uno nuevo y así volvemos a empezar , una y otra vez y otra vez y otra más , seguros de que eso nunca va a parar, porque jamás vamos a poder ser los padres perfectos, los que soñamos ser algún día porque tenemos un hijo que habla otra lengua , un hijo culturalmente tan distinto, un hijo con una visión de la vida diferente , con  sensaciones, sensibilidad, perspectiva, objetivos distintos a los nuestros, un hijo a descubrir, un hijo a conocer , un hijo que aceptar  .

                     Criamos hijos sin lengua y sin contar nosotros con una lengua para podernos comunicar , con las consecuencias que esa falta de lengua tiene en el desarrollo emocional y cognitivo para él y también para nosotros , porque la no comunicación afecta tanto a  padres como a hijos , no se puede construir una relación filial sin un código común , sin  dialogar ,sin la camaradería , la confianza y la autenticidad que sólo una relación padre-hijo puede tener  , porque para construir ese tipo de relación necesitamos como mínimo hablar el mismo idioma  y precisamente , eso es lo que no tenemos .  

                        No ha pasado un día de estos 18 años en los que no haya sentido esa sensación de desasosiego que ya es mi compañera más entrañable, además del dolor lacerante que te impide concentrar , que lastima ,   

                   Nuestros hijos y su comunidad son objeto de experimento desde que nacen y lo siguen siendo durante toda su vida, en primer lugar en nuestras casas donde la familia hace lo que puede y no lo que debe, lo siguen siendo en los centros educativos , donde se va experimentando qué es lo que es mejor para ellos, como educarlos, por supuesto que siempre decidiendo las personas oyentes sin tener ni idea de lo que piensan y sienten los sordos , también lo son a nivel social ya que para estar integrados deben ellos adaptarse a una realidad que desconocen porque nadie se las enseñó , porque están destinados a vivir en una sociedad que les es desconocida, con un idioma,  costumbres, con un funcionamiento que no entienden pero a la que deben adaptarse y hasta falsear conocer para poder seguir , para poder sentirse parte de un mundo que no es el de ellos . Hay dos mundos un mundo sordo y un mundo oyente ,  éste regido por leyes , costumbres, idiosincrasia totalmente distinto al mundo sordo ,  lo que hace que nuestros hijos se retraigan  , no interactúen socialmente  como es de esperar  , hace que tengan trastornos en los procesos del pensamiento , en un estancamiento de esos procesos , lo que hasta les impide tener una opinión propia y en casos extremos hasta pensar.

                             Cuando comparan a nuestros hijos con los demás , con lo que deberían ser  o con lo que los demás esperan que sean les gritaría una y mil veces mi hija nunca va  a ser como los demás , no la pueden comparar ya que ella está destinada a vivir en su diminuto mundo sordo el cual cada año debe ir cercándolo un poquito más para que el gigantesco mundo oyente no se la devore.

                            Su radiante existencia con su sonora y contagiosa risa , su fuerza, su confianza, cristalinidad y autenticidad desaparecen instantáneamente al sumergirse en el mundo oyente altanero y prepotente que convencido de su superioridad arrolla al diferente , marcando las diferencias , haciendo que la batalla por la integración esté perdida antes de empezar .

                            La violencia, la indiferencia , la agresividad , la discriminación , marcaron su alma desde su primera infancia , le advirtieron que parecerse a lo pre establecido era indispensable para poder llevar una vida “ normal “, sin pensar que esos requerimientos en su caso son imposibles , porque su diferencia la abordó repentinamente, se adueño de su ser sin proponérselo y allí se quedó sin su consentimiento y con la impotencia de no poder revertir su diferencia para poder ser como los demás , porque vive en un mundo de silencio en el que una risa es una mueca, la música vibraciones que hacen temblar ,un grito  una cara temible que no  puede descifrar  y las palabras sólo dos labios en movimiento cuyo código no puede interpretar .

                            Mi hija nunca va a ser como los demás y no depende de su esfuerzo , de sus ganas , los sonidos nunca van a inundar su cerebro , las palabras nunca van a tener sentido salvo que provengan de dos manos que se alzan en vuelo , ellas si le pueden transmitir el encanto de una canción, de un poema, la pueden hacer llorar de emoción y también de tristeza , esas manos son su puente de integración a un mundo diferente que está obligada a  descubrir , a descifrar .

                            No hagan que la lucha de mi hija , que su meta deba ser alcanzar lo que no va a poder nunca  lograr, OIR , ser una persona oyente , ayúdenla a luchar para que sea un ser íntegro, consciente de sus limitaciones pero sabiendo que  todos las tenemos  , hagamos que esas limitaciones sean su fuerza para lograr metas que sí estén a su alcance , que sea optima en lo que elija pero sin comparaciones , porque ella es un ser extraordinario y único como tú, o como tú o como tú o acaso no somos todos diferentes ¿

                            Ese diminuto mundo sordo en el que ella esta obligada a vivir y nosotros en consecuencia también ,  nos oprime a ambas , nos quita libertad , no somos libres de elegir una escuela, el liceo ,un club   , un profesor particular, estamos siempre presas de su lengua , de la incapacidad de comunicarse naturalmente   , de decidir ,ni siquiera los amigos son elegibles en ese diminuto mundo opresor y al mismo tiempo liberador ya que es en ese diminuto mundo donde su ser puede serlo auténticamente , sin vergüenzas, sin disimulos,  sabiendo que si es juzgada lo es por sus iguales , va a serlo por sus mismas leyes ya que comparten un código de vida que sólo las minorías pueden desarrollar y entender .

                                Mi hija no es como sus hijos, sólo los papás de hijos sordos lo pueden entender , mi hija necesita otros tiempos, otra paciencia, otra forma de mostrarle la vida , necesita el apoyo constante , nos necesita como intérpretes, maestros, sacerdotes, profesores, psicólogos, fonoaudiólogos,  confidentes , necesitan nuestro consuelo frente a la agresión constante de la que son víctimas, necesitan que les suavicemos los golpes pero sobretodo que los ayudemos a construirse como personas, a formar su autoestima  y a darles valor y coraje para enfrentar ese mundo oyente hostil que los hiere inconscientemente , sin proponérselo .

                             Nuestros hijos no buscaron ser diferentes, no fue su opción , luchan por parecerse a los demás para poder sentirse parte de , pero eso es muy difícil de lograr porque la diferencia es notoria en cada acto de su vida , sus manos vuelan al tiempo que todos los demás mueven los labios, sus ojos leen velozmente al tiempo que ellos buscan desesperados sinónimos en un diccionario , sus  ojos inmóviles deben concentrarse sin parpadear en dos manos que les hagan entender lo que por sí solos no pueden , su trato casi nunca es directo siempre hay un testigo necesario que es parte de todos los momentos más íntimos de su vida , su lengua no les permite intimidad , su visible forma de expresarse es motivo de curiosidad , de burla  , sus ojos no miran sus ojos analíticos ven lo que los demás no pueden , sus ojos y  sensibilidad les permiten llegar hondo en  los demás y descubren nuestro interior sin proponérselo , cuando todos los demás disfrutan nuestros hijos siguen luchando porque sus relojes no marcan el tiempo al mismo ritmo , el de ellos es más lento, todo les lleva más tiempo , nuestro hijos directos y cristalinos no entienden de los artilugios de los oyentes , el choque de culturas los  hiere, los marca , sus huellas son tan invisibles como sus palabras , silenciosos transitan nuestro mundo despertando tan sólo curiosidad .

                            Si tan sólo alguien se pudiera imaginar todo el fantástico mundo que tienen guardado sin poderlo expresar , si supieran todo lo que esos labios dirían si de sus gargantas pudiera brotar repentinamente la voz , cuánto gritarían, llorarían, confesarían , emergería una catarata de sensaciones que ni siquiera saben nombrar y las expondrían buscando comprensión , si tan solo un día pudieran ser como nosotros  cuántas cosas dirían que tienen guardadas sin saberlo , que los lastiman sin siquiera imaginárselo , cuánto dolor desparramarían sobre este mundo , nos pondría a todos en alerta , nos harían sentir culpables por condenarlos a vivir en una sociedad que no los registra   .

                            Nuestros hijos no pueden ser tratados, educados como los demás , en ellos todo debería ser especial, nuestros hijos viven en ese diminuto mundo sordo devastador y liberador, solidario y tajante, directo  y punzante, tan cálido y hostil, tan diferente , tan distante.

                            Esos dos mundos nunca van a poder ser uno , sus diferencias son abismales, por eso olvidémonos de las teorías , de las ideologías, de las utopías y aceptemos ésta realidad y luchemos unidos para que puedan crecer y desarrollarse con identidad , con autoestima , ayudémoslos a ser felices en ese diminuto mundo sin nombre en el que habitan .

  

                       Adriana Riotorto

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